«Hijita, aunque a veces no te entienda, te voy a apoyar siempre” así decía mi aitite, y así lo hacía. Me solía traer, todo lo brillante que se encontraba en sus largos paseos por el monte, parques, playas… jamás eran piezas de metales nobles, pero alguna de ellas, tenía un valor creativo y simbólico, que las convertía en verdaderos tesoros. Uno de ellos, fue esta pieza, que era un botón en origen. Con los años se fue deteriorando, con lo que antes de perderlo del todo, lo restauré y decidí hacer molde para poder disfrutarlo durante más tiempo, en plata.
En esta pieza, tres hojas de ginkgo biloba se entrelazan formando la triqueta celta, que alude a la triple dimensión de la divinidad femenina o la triada: vida, muerte y renacimiento.
Pieza con cordón de cuero de 2 mm de grosor; en marrón o negro; de 40, 45 0 50 cm.




